Todo empieza por algo, y no hablo del destino, sino por una serie de casualidades que se superponen. Todo empieza sí, al igual que todo termina. Cuando es malo y no se puede hacer nada, toca asumirlo, vivir con ello, y esperar a que termine; pero, ¿y cuando es bueno? Cómo cuesta dejarlo ir, ¿verdad? Todos nos acostumbramos muy fácilmente de que alguien entre en nuestra vida y lo cambie todo a su gusto, pero es tan sumamente difícil volver a cambiar cuando se va...
De todas formas, siempre pensamos y creemos que será la última, "nunca más me voy a enamorar" o "nunca más voy a depender de nadie" o miles de tonterías más. ¿Por qué? Porque necesitamos pensar que no vamos a volver a sufrir tanto, es algo a lo que nos aferramos con todas nuestras fuerzas, tenemos que creerlo, porque pensamos que así se hará realidad. Que ingenuos, ¿verdad?
El tiempo pasa, un simple destello en realidad, pero en ese destello vivimos miles de cosas distintas y parecidas. Gente viene y va, y tú vas cambiando con todo lo que te pasa. Así que ten en cuenta siempre este consejo: nunca te arrepientas de algo que hiciste si en ese momento te hizo feliz, ni de un sentimiento si fue sincero. Todo pasa y siempre tendemos a quedarnos con el final, el cual suele ser malo, pero eso no está bien. Si alguien te quiso y te hizo feliz, aunque fuera sólo un instante, recuérdalo siempre, pase lo que pase, y no te arrepientas de haberle correspondido. Puede que ya no sea igual, que los dos hayáis cambiado, pero ese recuerdo y eso que sentisteis siempre quedará en vuestra memoria, y no sería justo que no lo recordarais.
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