Todo cambia cuando ya no te crees a pies juntillas todo lo que tus padres te dicen, cuando llega el momento en que piensas de otra manera, cuando notas que ya no son perfectos. De repente te das cuenta de que tus padres son humanos y no superhéroes, y por lo tanto, cometen errores, no lo saben todo y se equivocan. Amigo mío, cuando llegas a esa etapa, qué difícil es todo, ¿verdad? Crees que todo iba mejor cuando al sentarte en las rodillas de tu padre te sentías protegido, nada te podía ocurrir entonces. Todos los problemas se solucionaban con sus palabras susurradas en tu oído.
Pero las cosas han dado un giro de ciento ochenta grados, dejas de creerte lo que dicen, dejas de querer obedecer en todo momento y empiezas a tener ideas propias. No te asustes, se llama madurez, se llama crecer con todas sus letras y con todo lo que implica. Ellos ya no tienen toda la razón y tú empiezas a verlo todo distinto. Comienza otra etapa y querido, te deseo mucha suerte, la vas a necesitar.