miércoles, 13 de marzo de 2013

Sé fuerte, cómete el mundo

Antes de nada quiero aclarar algo importante: llorar no significa ser débil. Ser fuerte es otra cosa, es algo más, algo más... grande, más difícil. Ser fuerte es llorar siempre que lo necesites, pero seguidamente secarte las lágrimas, intentar sonreír y seguir con tu vida. Ser fuerte significa que nada ni nadie te cambie, ni a ti ni a tu vida. La persona más llorona del mundo puede ser la más fuerte.
Si quieres que nada te afecte, lo llevas complicado. Somos personas, todo nos afecta en mayor o menor medida. Lo único que puedes hacer es desahogarte y luego salir a la calle a comerte el mundo. Porque en eso consiste, en comerte el mundo segundo a segundo y que nada ni nadie te arrebate ni un sólo instante de tu vida. Puedes comerte el coco, llorar, morderte las uñas e incluso el labio inferior, pero luego, por favor, sal y bébete la vida, con todos sus sabores. Amargos, dulces, todo en un cóctel. Llora y luego sonríe. Que nada ni nadie te afecte. Sé fuerte.

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